Uno de los nombres del dinosaurio: Pablo Hiriart

Adriana González Mateos

El movimiento  #YoSoy132  ha sido atacado por numerosos voceros del poder, que ensayan sus viejas armas contra un adversario desconocido: una multitud informada, muchas veces más inteligente que ellos. Sacan del clóset argumentos ancianos, confiados en que quienes los leen son más o menos como ellos.

Un penoso ejemplo es el artículo publicado recientemente por Pablo Hiriart en La Razón, titulado “Carne de cañón contra la democracia”. Empieza por dar rienda suelta a sus nostalgias nobiliarias, lamentando que los alumnos de la UACM hayan participado en las asambleas del movimiento. ¡Era tan bonito cuando sólo estaban los chicos de la Ibero! Todo el artículo está impregnado de su desdén hacia los estudiantes. Ya el título, “carne de cañón”, los degrada sin reconocerles ningún juicio, ninguna capacidad de pensar, de actuar, de tener convicciones.

De creer a Hiriart, por alguna alquimia inexplicable, los estudiantes de esta universidad fundada por López Obrador han logrado dominar y manipular el movimiento, hasta obligarlo a hacer lo que ellos quieren. Hiriart ni siquiera intenta explicar cómo es que estos estudiantes incapaces de graduarse, que entraron por sorteo, que no tienen bibliotecas ni proyección académica, que pasan años y años en la escuela obteniendo promedios ínfimos, consiguen imponerse a los que vienen de otras universidades. Los de la Ibero, la UNAM, la UAM quedan indefensos en la discusión frente a estos agentes del lopezobradorismo y permiten que su movimiento siga un rumbo impuesto, desviándose de su indignación original contra Peña Nieto a… ¡convertirse en un movimiento anti Peña Nieto!

 

 

Una característica muy divertida de las teorías de la conspiración, como la que esgrime Hirirart, es la atribución de fabulosa inteligencia y astucia al adversario. De creerle, cuando López Obrador fundó la UACM en 2001 en realidad estaba pensando en cooptar al movimiento  #YoSoy132, porque como todo el mundo sabe, AMLO adivina el futuro y lo llena anticipadamente de aliados.

Siguiendo este razonamiento, Hiriart ya anticipa que habrá protestas contra los resultados de las elecciones del 2012. ¿Qué pasa, que tanto él como los conductores de Televisa no desperdician la oportunidad de anunciarlo? ¿Ocultan información? ¿Ya los están entrenando para defender un fraude?

Que con libelos como éste se daña a los estudiantes de esta institución, que trabajan arduamente dentro de un proyecto educativo innovador y buscan construirse un futuro distinto, desde luego no interesa a alguien que no se molesta en entender la necesidad de impulsar la educación pública. Que este año los jóvenes se revelan como ciudadanos inteligentes, activos y hartos de soportar al régimen es incomprensible para alguien que, evidentemente, no podría ni respirar en una cultura de democracia y libertad. Pero si sus esfuerzos por atacarla son tan burdos como este artículo, podemos estar tranquilos: el señor queda sepultado en el pasado.